el cuerpo masacrado by felix guattari



Cuales sean las pseudotolerancias que se ponga, el orden capitalista bajo todas sus formas (familia, escuela, fábricas, ejército, códigos, discursos…) continúa sometiendo toda la vida deseante, sexual, afectiva, a la dictadura de su organización totalitaria fundada sobre la explotación, la propiedad, el poder masculino, la ganancia, el rendimiento…
Infatigablemente, continúa su sucio trabajo de castración, de aplastamiento, de tortura, de cuadrilaje del cuerpo para inscribir sus leyes en nuestras carnes, para sellar en el inconsciente sus aparatos de reproducción de la esclavitud.
A fuerza de retenciones, de éxtasis, de lesiones, de neurosis, el Estado capitalista impone sus normas, fija sus modelos, imprime sus caracteres, distribuye sus roles, difunde sus programas… Por todas las vías de acceso de nuestro organismo, sumerge en lo más profundo de nuestras vísceras sus raíces de muerte, confisca nuestros órganos, desvía nuestras funciones vitales, mutila nuestros goces, somete todas las producciones experimentadas al control de su administración patibularia. Hace de cada individuo un lisiado, cortado de su cuerpo, extranjero a sus deseos.
Para reforzar su terror social experimentado como culpabilidad individual, las fuerzas de ocupación capitalista con su sistema siempre cada vez más refinado de agresión, incitación, chantaje, se ensañan para reprimir, para excluir, para neutralizar a todas las prácticas deseantes que no tienen por efecto reproducir las formas de la dominación.
Así se prolonga indefinidamente el reino milenario de goces desdichados, del sacrificio, de la resignación, del masoquismo instituido, de la muerte: el reino de la castración que produce al sujeto culpable, neurótico, laborioso, sumiso esclavizado.
Este viejo mundo que por todas partes apesta a cadáver, nos horroriza y nos convence de la necesidad de llevar a cabo la lucha revolucionaria contra la opresión capitalista en el lugar en el que está más profundamente arraigada: en la vida de nuestro cuerpo.
Es el espacio de este cuerpo con todo lo que produce de deseos al que queremos liberar de la dominación extranjera. Es en este lugar que queremos trabajar para la liberación del espacio social. No hay frontera entre los dos. yo me oprimo porque yo es el producto de un sistema de opresión extendido a todas las formas la vida.
La conciencia revolucionaria es una mistificación siempre que no pasa por el cuerpo revolucionario, el cuerpo productor de su propia liberación.
Son las mujeres en rebelión contra el poder masculino —implantado después de siglos en sus propios cuerpos—, los homosexuales en rebelión contra la normalidad terrorista, los jóvenes en rebelión contra la autoridad patológica de los adultos, quienes han comenzado a abrir colectivamente el espacio del cuerpo a la subversión y el espacio de la subversión a las exigencias inmediatas del cuerpo.
Son ellas, son ellos, quienes han comenzado a desafiar el modo de producción de los deseos, las relaciones entre el goce y el poder, el cuerpo y el sujeto, tales que funcionan en todas las esferas de la sociedad capitalista, incluidas aquellas de los grupos militantes.
Son ellas, son ellos, quienes han roto definitivamente la vieja separación, que divide a la política de la realidad experimentada, que trae los mayores beneficios a los gerentes de la sociedad burguesa como a aquellos que pretenden representar a las masas y hablar en su nombre.
Son ellas, son ellos, quienes han abierto los canales de la gran sublevación de la vida contra las instancias de muerte que no cesan de insinuarse en nuestro organismo para someter siempre más sutilmente la producción de nuestras energías, de nuestros deseos, de nuestra realidad, para los imperativos del orden establecido.
Una nueva línea de ruptura, una nueva línea de ataque más radical, más definitiva, es trazada, a partir de la cual se redistribuyen necesariamente las fuerzas revolucionarias.
Ya no podemos soportar que otros nos roben nuestra boca, nuestro ano, nuestro sexo, nuestros nervios, nuestros intestinos, nuestras arterias… para hacer las piezas y las labores de la innoble mecánica de la producción del capital, de la explotación y de la familia.
Ya no podemos permitir que otros se hagan de nuestras mucosas, de nuestra piel, de todas nuestras superficies sensibles, de las zonas ocupadas, controladas, reglamentadas, prohibidas.
Ya no podemos soportar que nuestro sistema nervioso sirva de transmisor para el sistema de explotación capitalista, estatal, patriarcal, que nuestro cerebro funcione como una máquina de suplicios, programada por el poder que nos cerca.
Ya no podemos sufrir el lanzamiento, de retener nuestras cogidas, nuestra mierda, nuestra saliva, nuestras energías, conforme a las prescripciones de la ley y sus pequeñas transgresiones controladas: Queremos hacer trozos al cuerpo frígido, al cuerpo encarcelado, al cuerpo mortificado, que el capitalismo no cesa de querer construir con los desechos de nuestro cuerpo viviente.
Este deseo de liberación fundamental para introducirnos a una práctica revolucionaria llama a que salgamos de los límites de nuestra persona, que volquemos en nosotros al sujeto, que salgamos de la sedentariedad, del estado civil para atravesar los espacios del cuerpo sin fronteras, y vivir en la movilidad deseante más allá de la sexualidad, más allá de la normalidad, de sus territorios, de sus repertorios.
Es en este sentido que algunos hemos sentido la necesidad vital de liberarnos en común de la influencias que las fuerzas de aplastamiento y de captación del deseo han ejercido y ejercen sobre cada uno de nosotros en particular.
Todo lo que hemos vivido sobre el modo de la vida personal, íntima, lo hemos tratado de aprovechar, de explorar, de vivir colectivamente. Queremos derrumbar el muro de concreto que separa en el interés de la organización social dominante, el ser del parecer, lo dicho de lo no-dicho, lo privado de lo social.
Hemos comenzado a descubrir juntos toda la mecánica de nuestras atracciones, de nuestras repulsiones, de nuestras resistencias, de nuestros orgasmos, de señalar al conocimiento común el universo de nuestras representaciones, de nuestros fetiches, de nuestras obsesiones, de nuestras fobias. Lo inconfesable ha devenido para nosotros materia de reflexión, de discusión pública, de explosiones políticas en el sentido en el que la política manifiesta en el campo social las aspiraciones irreductibles de lo vivo.
Hemos decidido romper el insoportable secreto que el poder hace caer sobre todo lo que toca al funcionamiento real de las prácticas sensuales, sexuales, afectivas, como hace caer sobre el funcionamiento real de toda práctica social que produce o reproduce las formas de la opresión.

Destruir la sexualidad

Al explorar en común nuestras historias individuales, hemos podido medir hasta qué punto toda nuestra vida deseante está dominada por las leyes fundamentales de la sociedad estatal, capitalista, de tradición judeocristiana; y de hecho subordinadas a sus reglas de eficacidad, de plusvalor, de reproducción. Al confrontar nuestras experiencias singulares, sin importar qué tan libres podían habernos parecido, nos hemos dado cuenta de que no cesamos de conformarnos en los estereotipos de la sexualidad oficial, los cuales reglamentan todas las formas de experiencia y extienden su administración desde las camas matrimoniales a las casas de prostitución, pasando por los baños públicos, las pistas de baile, las fábricas, los confesionarios, las sex-shop, las prisiones, las preparatorias, los autobuses, las casas de orgías, etc…
Esta sexualidad oficial, esta sexualidad a secas, no hay duda de que no queremos administrarla como se administran sus condiciones de detención. Sino destruirla, suprimirla, porque no es más que una máquina de castración y recastración indefinida, una máquina para reproducir en todo ser, en todo tiempo, en todo lugar, las bases del orden esclavista. La sexualidad es una monstruosidad, así sea en sus formas restrictivas, o en sus llamadas formas permisivas, y está claro que el proceso de liberación de las costumbres y de erotización promocional de la realidad social organizada y controlada por los gerentes del capitalismo avanzado no tienen otro objetivo que hacer más eficaz la función reproductriz de la libido oficial. Lejos de reducir la miseria sexual, estos tráficos no hacen otra cosa que alargar el campo de las frustraciones y de la carencia, que permite la transformación del deseo en necesidad compulsiva de consumir y asegurar la producción de la demanda, motor de la expresión capitalista. De la inmaculada concepción a la puta publicitaria, del deber conyugal a la promiscuidad voluntarista de las orgías burguesas, no existe ninguna ruptura. Es la misma censura la que está obrando. Es la misma masacre del cuerpo deseante que se perpetúa. Simple cambio de la estrategia.
Lo que queremos, lo que deseamos, es reventar la pantalla de la sexualidad y sus representaciones para conocer la realidad de nuestro cuerpo, de nuestro cuerpo viviente.

Eliminar el adiestramiento

Este cuerpo viviente queremos liberar, descuadrilar, desbloquear, descongestionar, para que libere sobre sí mismo todas las energías, todos los deseos, todas las intensidades aplastadas por el sistema social de inscripción y adiestramiento.
Queremos recuperar el pleno ejercicio de cada una de nuestras funciones vitales con su potencial integral de placer.
Queremos recuperar las facultades que son tan elementarias como el placer de respirar, el cual ha sido literalmente estrangulado por las fuerzas de opresión y contaminación, queremos recuperar el placer de comer, de digerir, perturbado por el ritmo de rendimiento y la sucia comida producida y preparada según los criterios de la rentabilidad mercantil; el placer de cagar y el goce del culo sistemáticamente masacrado por el adiestramiento intrusivo de los esfínteres, por el cual la autoridad capitalista inscribe incluso en la carne sus principios fundamentales (relaciones de explotación, neurosis de acumulación, mística de la propiedad, de la limpieza, etc.); el placer de masturbarse felizmente sin vergüenza, sin angustia ni por fracaso o compensación, sino simplemente el placer de masturbarse; el placer de vibrar, de murmurar, de hablar, de caminar, de moverse, de expresarse, de delirar, de cantar, de jugar con su cuerpo de todas las maneras posibles. Queremos recuperar el placer de producir placer, de crear, despiadadamente anulado por los aparatos educativos encargados de fabricar a los trabajadores (consumidores obedientes).

Liberar las energías

Queremos abrir nuestro cuerpo al cuerpo del otro y de los otros, dejar pasar las vibraciones, circular las energías, combinar los deseos para que cada uno pueda dar libre curso a todas sus fantasías, a todos sus éxtasis, para que pueda vivir por fin sin culpabilidad, sin inhibición de todas las prácticas voluptuosas individuales, duales o plurales, que tenemos imperiosamente necesidad de vivir para que nuestra realidad cotidiana no sea esta lenta agonía que la civilización capitalista y burocrática impone como modelo de existencia a aquellos que enrola. Queremos extirpar de nuestro ser al tumor maligno de la culpabilidad, raíz milenaria de todas las opresiones.
Sabemos evidentemente los formidables obstáculos que tendremos que superar para que nuestras aspiraciones no sean solamente el sueño de una pequeña minoría de marginados. Sabemos en particular que la liberación del cuerpo, de las relaciones sensuales, sexuales, afectivas, extáticas, están indisolublemente ligadas a la liberación de las mujeres y a la desaparición de cualquier especie de categorías sexuales. La revolución del deseo pasa por la destrucción del poder masculino, de todos los modelos de comportamiento, de emparejamiento, que imponga como pasa por la destrucción de todas las formas de opresión y normalidad.
Queremos terminar con los roles y las identidades distribuidos por el Falo.
Queremos terminar con toda especie de asignación de residencia sexual. Queremos que no haya más entre nosotros hombres y mujeres, homosexuales y heterosexuales, poseedores y poseídos, mayores y menores, amos y esclavos, sino humanos transexuados, autónomos, móviles, múltiples; seres con diferencias variables, capaces de intercambiar sus deseos, sus goces, sus éxtasis, sus ternuras, sin tener que hacer funcionar algún sistema de plusvalor, algún sistema de poder, si no es sobre el modo del juego.
Partiendo del cuerpo, del cuerpo revolucionario como espacio productor de intensidades subversivas y como lugar en el que se ejercen al final de cuentas todas las crueldades de la opresión, al conectar la práctica política a la realidad de este cuerpo y sus funcionamientos, al buscar colectivamente todas las vías de su liberación, ya hemos producido una nueva realidad social en la cual el máximo de éxtasis se combina al máximo de consciencia. Ésta es la única vía que nos puede dar los medios para luchar directamente contra los efectos del Estado capitalista donde se ejerce directamente. Éste es el único paso que nos puede hacer realmente fuertes contra un sistema de dominación que no cesa de desarrollar su poder, de debilitar, de fragilizar, a cada individuo para constreñirle a suscribir sus axiomas. Para reducirlo al orden de los perros.

(felix guattari)

Taller imágenes de la desobediencias del género!


Taller Imágenes de las desobediencias del género


Cartografía
Se trata de un taller a dos voces que entrecruza el lenguaje teórico del género con el análisis práctico in situ de piezas fotográficas, especialmente de creadoras “mujeres” o donde el cuerpo asignado como objeto es el de una “mujer”.

¿Por qué las comillas en “mujer”? Porque pensamos a la “mujer” como una categoría histórica, y no una naturaleza transparente, al decir de Joan Scott, construida arquitectónicamente a partir de las vehiculizaciones de los medios de donde se desprenden toda suerte de desobediencias y fugas del ideal regulatorio del género que crea mediante sus dispositivos y equipamientos (la fotografía, el cine, la publicidad, performance, es decir la imagen visual) ese cuerpo y sus lecturas.

Trazaremos, en suma, a partir de este lenguaje mixto de teoría e imágenes, trayectorias posibles que deconstruyan lo que fue organizado mediante los modos de ver propios de nuestra época y nuestra cultura.

Este taller forma parte de una trilogía de estudio, El cuerpo de “la mujer” como arquitectura visual a desarrollarse en todo el 2013.

Los materiales estarán a disposición de quienes participen.

Horario: Lunes de 20hs a 22 hs
Zona: Congreso
Arancel para el primer tramo del 1 de Julio a 8 de Agosto $300 por mes (cada 4 clases) o $400 por las 8 clases ( la promoción se abona la primera clase)

Contacto: manadadelobxs@hotmail.com

Aires.

Primer Tramo
Julio- Agosto 1 de Julio a 8 de Agosto


Lecturas
A través del espejo: mujer, cine y lenguaje y La creación de imágenes en Alicia ya no. feminismo, semiótica, cine de Teresa de Lauretis.

Imágenes
Nan Goldin, Claude Cahun, Grete Stern, Barbara Kruger



Acerca de quienes coordinan...

Leo Balistrieri trabaja con fotografía e imágenes tanto en creación como en intervención
http://indexrerumvirorumqueprohibitorum.blogspot.com. Participó de grupos de agitación y autogestión cultural, entre ellos de los programas de radio, los zines y las imágenes de Ludditas Sexxxuales (http://ludditassexxxuales.blogspot.com). Se formó en el TEA y la carrera de realizador fotográfico en IMDAFTA (Avellaneda).

Leo Silvestri poeta, performer, activista de género, especialista en Literatura Antigua por la Universidad de Buenos. Ha vivido varias vidas en ésta, viajó por toda latinoamérica sola con su mochila a cuestas, residió en Irlanda, España, Iglaterra y Brasil. Cuando está en Buenos Aires, vive con 1 gata, nunca se alimenta de animales, y práctica kick-boxing y otros deportes de combates casi todos los días. http://leomiau76.blogspot.com, http://eticaamatoriadeldeseolibertario.blogspot.com

Otra vez sopa (el caso Romina García Hermelo)


Otra vez sopa.
http://revistafurias.com/?p=6701
Leonor Silvestri

Para Julio Bulacio, profesor de Historia, echado del colegio Aula XXI por motivos políticos

No quiero que me acepten, quiero que me deseen.
Néstor Perlongher, poeta y activista


Aterrorizar, causar terror, sentar un precedente y dejar un castigo ejemplar. Hay que darle una lección a esa mujer, para que todas las otras se lo piensen dos o tres veces antes de dar a leer en el aula un material inapropiado. Esa parece ser la moraleja del mentado caso de la docente Romina García Hermelo en la escuela normal Nicolás Antonio, conocida como Bellas Artes en la provincia de San Luis.
Romina no dio a leer Mi Lucha de Adolf Hitler, tampoco La historia me absolverá de Fidel Castro, ni ningún otro tipo de relato autobiográfico controversial que tal vez podría no haber dejado conforme ya sea a unas como a otros. La docente en cuestión simplemente organizó la lectura de una novela teen de una joven escritora peruana, bastante mediática por cierto, que narra el metejón de una alumna adolescente por su profesora de alemán. Pese a que la situación narrada en Hay una chica en mi sopa de la autora Silvina Nuñez del Arco es de lo más usual (¿quién no se ha enamorado de una profe de la escuela alguna vez?), pese a que la Argentina goza del supuesto privilegio y beneficio de leyes de matrimonio igualitario y de identidad de género, pese a que el Vicedirector de la escuela, Carlos Urteaga, es gay y está casado, pese a que la educación argentina es laica desde 1884, pese a que tenemos leyes de salud reproductiva y que la ley de educación nacional contempla la necesidad de debatir temas de sexualidad y género en el aula de manera transversal y plural, el cuerpo magro pero sólido de Romina debe resistir los embates de la buena conciencia escolar que se está dedicando a fustigarla en todos los planos en los que se puede atozigar a un ser humano para quebrarlo solo porque las protagonistas del texto que le dio a leer a sus alumnos no son heterosexuales, so pretexto de salvaguardar la libertad de los jóvenes del curso, para que puedan, en un futuro, elegir libremente su sexualidad. La pregunta golpea el rostro como una piedra: ¿Algún padre se habría quejado si lo que se diera a leer fuera Romeo y Julieta?
El paradigmático caso Romina viene a demostrar que en nuestra región no hace falta ser acusado de escribir textos malditos como los 9 de Tarnac alias Tiqqun, alias Comité Invisible, como fue el caso del grupo insurreccionalista francés para ser procesado penalmente. Ser docente de escuela normal alcanza y sobra para formar parte de un oficio peligroso, una profesión de riesgo, rayana con la criminalidad cuando lo que se quiere es abordar contenidos que no perpetúen el estado de las cosas (o las cosas del Estado) tal como siempre están; cuando se desea visibilizar lo que todo el mundo sabe que de todas maneras acontece -¡y que alegría que así sea!- aunque nadie quiera hablar de ello durante la cena; cuando una maestra desea que las vidas de las posibles Natalia Pepa Gaitán chiquitas sean más amenas; cuando intenta ponerle coto a la crianza de una caterva de fusiladores lesbófobos mediante el debate; y cuando se esfuerza en hacer del aula un espacio menos hostil para todas aquellas personas que asisten obligadamente a la institución de encierro llamada escuela (en calidad de lo que fuere) pero que no viven sus vidas exactamente como los poderes imponen.


No se nace heterosexual, se llega a serlo

Soy adolescente. Desde siempre sé que no soy como los demás aunque aún no comprendo ni el qué ni el cómo. A mis 13 años me rapo como Sinead O'Connor, esa bellísima cantante irlandesa que confesó no solo haber abortado sino que rompió delante de cámara la foto del papa Juan Pablo Segundo. Soy la única de pelo corto en toda una población de 1000 alumnos del colegio Hans Christian Andersen. Me paso un mes encerrada en el baño durante los recreos para que no me hostiguen por mi look, pero 5to año consigue grabarme en su video de fin de año como “la primera persona que cambia de sexo” entre medio de burlas y empujones. A los 14 comienzan a decirme “lesbiana” y ya nunca más nadie -dentro de la escuela- quiere invitarme a salir, no le gusto a nadie. A los 16, la profe de psicología del colegio Aula XXI nos da a leer Demián de Hermann Hesse. A pesar de que en el aula nunca se hizo un abordaje sobre el tipo de relación afectiva que une a los personajes, jamás volveré a abandonar el vicio de leer literatura a partir de sus silencios tanto como de lo que manifiesta y explícitamente se dice en ellos, estravicamente, como más tarde enseñaba David Viñas en su materia Problemas de la Literatura Argentina. En mí se graba una frase de esa novela con la que ya no concuerdo pero que durante años me sostuvo: “Tan solo quería intentar vivir aquello que tendía a brotar espontaneamente de mí, ¿por qué habría de serme tan difícil?”
No recuerdo haber tenido a ninguna docente torta en todos mis años de escolarización primaria y secundaria, ni tampoco recuerdo haber tenido ni siquiera una visible y abiertamente lesbiana durante la universidad. ¿Seré yo acaso que, organizada mi percepción de acuerdo a la matriz heterosexual, no consigo verlas; será que las lesbianas no existen más que como malformaciones a esconder; o será que viven ocultas intentando -como hoy- ser iguales a los demás, ser como los demás? ¿Iguales a quién, a qué, por qué iguales? ¿Será acaso otra cosa que no consigo comprender? ¿Cómo será tener a una profesora como Romina en la escuela? ¿Cómo se sentirá contar con el privilegio de tener una docente luchadora social con coraje suficiente para defender el derecho de todo el mundo a no vivir rodeada de imágenes de papas y heterosexuales, y que estimule el arte y el placer de lecturas diversas mientras permite pensar el amor -y su obsesión- desde marcos políticos y sexuales, una docente joven que trata a sus alumnos como seres deseantes, sin subestimarles?
Para disfrutar de esta posibilidad debo aguardar hasta llegar a un antológico programa de estudios en la materia Literatura Argentina Contemporánea, a cargo de Beatriz Sarlo, FFyL, U.B.A., y leer la exquisita novela En breve cárcel de Silvia Molloy. Tengo 24 años y mi profesora de Griego, la difunta y consagrada helenista Helena Huber lee los poetas de la lírica arcaica en clave autobiográfica pero se encarga de subrayar que Safo “No era lesbiana”. Yo, que ardo por una compañera del curso a la cual jamás me atrevo a invitar a salir, me pregunto ¿qué será no ser lesbiana en Lesbos siglo VI a. C. y qué significa serlo hoy? Huber falleció, en su lugar quedó alguien confesamente cercano al Opus Dei. ¿Será que la libertad en las instituciones laicas y públicas es tolerar ser educadas por los retrógrados del statu quo?
Recuerdo otro relato escolar. En 4to año, nuestro profesor de Historia nos lleva de excursión al primer colegio laico y gratuito del país, Colegio del Uruguay (actual Colegio Superior del Uruguay «Justo José de Urquiza») fundado en 1849, Entre Ríos. Aquí los alumnos tuvieron, en su momento, un código interno, redactado por ellos mismos, cuyo mandamiento principal era “No se tolerará la delación”. Como en El juguete rabioso de Roberto Arlt, donde la madre del protagonista sentencia “Cuídate de los señalados de Dios”-, Silvio Astier traiciona a su compinche “El Rengo”, y varios de los alumnos de Romina van a tener que vivir con algo que se aprende parando con la barra en las calles de tu barrio: ser buchón es peor que ser policía. Esos pibes que batieron a su profe, que no pudieron hacerse cargo de su incomodidad, de su vergüenza, que no pudieron ir de frente, tampoco pueden aprender aquello que Romina les (nos) está enseñando, en el sentido anfibológico del término -mostrar y transmitir- no sólo a partir de los contenidos de un relato de un libro: “docente luchando también está educando”, tal como afirmaban las pintadas de las y los profes de Neuquén que cortaron el paso del circuito petrolero y la ruta de llegada a la provincia en una huelga feroz de más de 60 días.


Las disputas del género

La filósofa francesa lesbofeminista Monique Wittig produce un big bang epistemológico dentro del pensamiento cuando en 1978 pronuncia un texto titulado “El Pensamiento Heterosexual”. Allí afirma que al analizar la heterosexualidad no estaríamos frente a una elección de objeto de deseo, una preferencia libremente escogida por un sujeto libre y autónomo, sino de cara a un régimen político totalitario, una lengua colonizadora que solo nos permite hablar si lo hacemos en sus propios términos. Tal como yo leo a Wittig, la heterosexualidad como régimen político, es decir la (hetero)norma social parece decirnos “te permitiré existir en tanto seas como nosotros, los heteronormales, -casada con hijos, con prejuicios, apegada a las leyes y a los poderes, creyente, una persona de bien-”.
La onda expansiva del pensamiento de esta filósofa feminista es tan grande que hoy podemos sostener que la heterosexualidad como régimen político organiza la percepción y construye materialmente mediante sus dispositivos y equipamientos no solo todos los asuntos humanos -concientes e inconcientes- sino también todos los asuntos no humanos, haciendo de lo humano y de su sexuación el epicentro de todos los fenómenos de este planeta en clave heterosexual. Más aún, la heteronorma, cual madre nutricia que vela por el bien de su prole heterocapitalista, es la garante de que se romantice y se acepte deseosamente, a través de su retórica, aquello que no es una opción sino un mandato para poder existir en este mundo, es decir la heterosexualidad y sus insituciones: ser madre, ser fiel, ser monógama, ser prudente, ser pudorosa, procrear, amar a una persona de la asignación biopolítica distinta a la que se le ha dado a una en el documento de indentidad. Para muestra de cómo funciona este régimen sobra un botón: ¿Quién a los 12 o 13, años más años menos, fue acorralada por su familia y en una patética escena confesional proclamó con lágrimas y congoja en los ojos “Soy heterosexual, por favor no se enojen ni dejen de quererme”?. Creeré que mi sexualidad es un asunto privado que debería quedar entre cuatro paredes, como dice la Fiscal Sonia Fernández, con ese tono tan parecido a Gladys la horripilante cosmetóloga de Juana Molina, en la famosa serie televisiva Juana y sus hermanas, cuando ya nadie tenga que salir de ningún closet porque ya no hay armarios donde escondernos de los monstruos de la heterosexualidad obligatoria.
Alguien dijo por ahí que Romina García Hermelo es lesbiana, atea y comunista. Realmente no sabemos si lo es, y qué bueno que ella haya resistido la embestida de tener que confesarse ante el batallón de fusilamiento de la buena concienta que resguarda la libre elección de la sexualidad de los adolescentes; es decir que no elijan nada y continúen sumándose acríticamente como delatores a las huestes de esbirros del heteropoder. Sin embargo, no dejo de pensar qué lindo sería tener al frente de una clase, por un rato, una docente así, alguien que no sea igual al pestilente mundo de la normalidad de la heterosexualidad como régimen político y el heterocapitalismo que ha parido, creado y criado este universo de juicios morales, persecución y muerte, una profesora que resista la moral heterosexual mediante una ética como principio vital y afirmativo contra el microfascismo instalado en la médula hasta de sus propios alumnos que hoy apuntan con el dedo a su profe y que ayer se señalaron los unos a los otros durante la dictadura militar. Para oponerse a este orden y como modo de hacer más vivibles las vidas de aquellas personas cuya expresión de género, o práctica sexual, o manifestación corporal, o forma-de-vida no condice con las hetero-regladas, no es cuestión de celebrar la diversidad mediante bodas y maternidades lésbicas, babyshowers del capitalismo rosa, sino de generar y defender -de ser necesario colocando el cuerpo en riesgo, como Romina- las condiciones que permitan albergar y resguardar y mantener las vidas que resisten los modelos de asimilación por fuera y contra el mapeo de control del heterocapitalismo.
Mientras tanto, y corra la suerte que corra Romina dentro de las redes de los poderes institucionales, la directora rectora de dicha escuela, Angela Toledo, podrá tal vez conseguir que se enseñe Historia sin contar los romances entre caballeros medievales y demás escenas homoeróticas de mercenarios de guerras santas; o sin hacer mención de las diversas sexualidades tanto en Grecia como en Roma no organizada mediante pares antitéticos opositivos y binarios (hetero-homo) como ocurre -por lo menos en teoría- con nuestra sexualidad en la actualidad; hasta quizás logre hablar de biología incluso invisibilizando la infinidad de formas de reproducción no coito-genital/macho-hembra o haciendo caso omiso a los modelos de organización social del mundo animal que no se rijan patriarcalmente o mediante la ley de la supervivencia del más fuerte. Es posible que la escuela toda pueda lograr la tarea titánica tarea de sistematizar todos sus contenidos y leer todos los fenómenos de este mundo inquietante, fascinante y misteriosos a partir del empobrecido -y coercitivo- modelo humano heterosexual que incluso encarna, coopta y seduce con sus favores y beneficios a más de una marica y una torta. No obstante, la asesora pedagógica Patricia Echaniz y Profesora de lengua y literatura Zulma Alvárez, fiel devota de la Iglesia Universal, (quien hizo la denuncia penal y "casualmente" está reemplanzando Romina en su cargo), por mucho que se esfuercen, no conseguirán enseñar Literatura sin el relato de la pasión excesiva contra el género como ideal regulatorio de la sexualidad y del deseo, pasión y deseo que siempre desborda el dispositivo privilegiado por donde emerge el poder, sexualidad y afectaciones libres sin las cuales no hay ni ficción literaria (ni vida) posibles.

Taller el género como ideal regulatorio

El género como ideal regulatorio by Leo Silvestri

http://www.facebook.com/events/300391803429496/?fref=ts 



“…Somos fugitivas de nuestra clase al igual que lo eran los esclavos fugitivos norteamericanos que escapaban de la esclavitud y se convertían en libres. Para nosotras es absolutamente necesario; nuestra supervivencia requiere la inversión de toda nuestra fuerza de la destrucción de la clase de las “mujeres”, cuya existencia permite a los varones adueñarse de las mujeres. Este propósito lo lograremos unicamente a traves de la destrucción de la heterosexualidad, en tanto que sistema social basado en la opresión de las mujeres por los varones que elabora la doctrina de la diferencia entre los sexos como justificación de esta opresión…” (((Monique Wittig)))

Este taller de lectura y debate por textos consagrados para analizar la categoría de género como ideal regulatorio, dispositivo o equipamiento que organiza tanto la percepción del cuerpo sexuándolo como la materialidad misma de esa sexuación corporal.

¿La idea? Muy simple: leer y debatir con armas sólidas sobre los posibles devenir del género por fuera de lo académico pero dentro del discurso de la filosofía feminista de género.

Recorrido
Sujetos de sexo/género/deseo; Prohibición, psicoanálisis y la producción de la matriz heterosexual. en El género en disputa, el feminismo y la subversión de la identidad. Judith Butler.
El género en llamas en Cuerpos que importan. Judith Butler
La tecnología del género. Teresa de Lauretis
El pensamiento heterosexual. Monique Wittig


Información
Del Martes 2 de Julio al  Martes13 de Agosto
todos los martes 20hs a 22hs
Arancel $300 las 7 clases.

winona.free@gmail.com
1562691508

Huelga humana

Ayer asistimos a una charla sobre liberacion animal y el más allá del veganismo donde surgió el siguiente interrogante. Si los humanos somos animales, cosa con la que parecemos estar de acuerdo, cuál sería entonces la especificidad de la lucha antiespecista por la liberación animal; si tal como parece, todos los animales del mundo, humanos y no humanos, parecen estan oprimidos? Si tal como parece, no todos los seres humanos tuvieron la fortuna de tener las armas como para desubjetivarse y pensar modos de vida, cuál sería entonces la diferencia entre la lucha obrera y la de la liberación animal? Acaso es que los animales no tienen la capacidad de organización para su propia liberación, como si la tienen los sujetos conscientes, que logran o que podrían lograr esa consciencia para liberarse? Creo que este argumento es de cuño filo-marxista, además de muy especista, como si la liberación se tratase de acceder a una organización basada en la razón, o como si no organizarse es ser en parte responsable de una elección autoconsciente ya sea de ser sumiso y esclavo del sistema (culpa por la cual hay que pagar, entonces) o de la propia liberación (responsabilidad a la cual el sujeto consciente y que elige debe dirigirse como una saeta); del mismo modo que le temo a los argumentos igualadores donde dado que el poder circula, ergo todas somos oprimidas, y no se pueden establecer modos específicos de lucha.
Por el contrario, creo que hay una gran diferencia entre distintas luchas, especialmente las humanas y las no humanas, seamos todas y todos animales, finalmente. Creo que la distancia radica en el hecho de que los seres humanos han creado un orden de cosas, el cual se impone a todas las formas existentes de vida, humanas y no humanas. Ese orden, cuyo nucleos duros son la razón, el progreso y la heterosexualidad, son régimenes políticos que terminan organizando la vida de todos los asuntos humanos y no humanos, conscientes o incoscientes, animados o -supuestamente- inanimados, todas las afectaciones y todos los deseos, todos los modos de existir.
Es por eso que urge una desafiliación de lo humano y del humanismo, de la humanidad toda y su deseo de hacer el bien, de ser bueno, de tolerancia y de respeto, deseos gracias a los cuales finalmente en pos de  "no discriminar" propio de una suerte de pensamiento libertario donde deberíamos estar todas juntas, terminamos organizándonos junto a humanos deleznables. Huelga humana, desafiliarse de las filas del partido de la buena conciencia para que entonces si tener la capacidad de afectarnos con todas las formas de lo viviente (incluso aquellas que el humanismo ha considerado inanimadas, como las piedras y los minerales).


Continuará...

Comunicado de Manada de Lobxs


A nosotras nos interesa la posibilidad del anónimato que da el diseño en el cuál importa lo que estamos contando, cómo lo estamos circulando y no quién lo está contando. No queremos una voz autoritaria que enuncie sino muchas voces (por eso somos una colectiva-grupo de afinidad). Algunas compañeras hacen la difusión y la prensa, otras intervienen las imágenes, todas vamos a las ferias. Funcionamos de manera anónima, Manada de lobxs tiene un nombre que no pretende funcionar como firma sino como simple referencia a lo que somos: una manada deseante en constante devenir. Por eso no nos hace falta aclarar nuestros nombres de carnet de identidad, nos sentimos cómodas funcionando así y dejando que lo que creamos o intervenimos se difunda y circule como un virus, está a disposición. Y si alguien lo toma y lo usa ¡bienvenido sea! Mejor así, en manos de todas, que guardado en una carpeta de nuestra computadora. Si alguien logra hacerse millonaria o llegar a una muestra curada por las comisarias del arte queer y ser famosa que invite las drogas y el alcohol en la próxima fiesta. Nosotras no tenemos tiempo para enriquecernos o para esas cosas del arte que no nos interesan porque estamos haciendo otras cosas más revulsivas.

Finalmente las quejas por los derechos de autor no hacen más que demostrar lo aferradas que estamos a los conceptos del heterocapitalismo y la propiedad privada. No creemos en la propiedad privada de las ideas. Nuestro problema no es el arte, es el crimen. Si nos dicen “ladronas”, “plagiadoras”, y otras gentilezas, es verdad, eso somos, lo reinvindicamos y nos gusta! Solo las señoras de bien y la policía tienen problemas con quienes roban.

Mientras tanto algunas artistas aún no subvensionadas realizan sus mediocres operaciones mediáticas en las redes sociales y demás mundos virtuales contra las miembras más conocidas de nuestro grupo para ganar los 5 minutos de fama que Andy Warhol -el gran ladrón- le prometió a todo el mundo y así lograr por escasos segundos ser narcisisticamente el centro de la escena del mundo de la ficción de infernet. Sus vahidos nos dan risa, causan gracia.

Nosotras en cambio estamos haciéndo posters y stickers que vendemos muy baratos (entre 2 dólares y un dólar cada pieza) para conseguir fondos para otras actividades criminales como leer textos tales como este, cuya lectura atenta recomendamos para todas aquellas personas que tan ensimismadas están que piensan que la poquita cosa que circularon por internet alcanza para que alguien en otra región consiga tales quimeras como nombre, fama, prestigio, becas o dinero contante sonante (sépanlo, incluso si eso quisieramos hacer, su “obra” no alcanza para tanto):

El Arte es Basura, de nuestras amigas lobunas Ludditas Sexxxuales

http://luddismosexxxual.blogspot.com.ar/2011/07/el-arte-es-basura-apostillas-contra.html

Besos para todas... Arrivederchi

http://manadadelobxs.blogspot.com/

http://manadadelobxs.tumblr.com/


La Lectora

sal con una chica que no lee / charles warnke


"Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.


Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.


Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.


Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.


Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.


Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.


Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.


No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio"

Torquemada vive en San Luis y nosotras vamos a ir a hacerle una visita

El país  |  Lunes, 3 de junio de 2013
Una profesora suspendida por un libro que contiene una historia de amor entre mujeres

Torquemada todavía vive en San Luis

La padres se quejaron y la dirección de la escuela les secuestró los libros a los chicos. Luego, el Ministerio de Educación sancionó a la docente. El gremio apoyó a la profesora. Un caso que ilustra la difícil implementación de la Ley de Educación Sexual Integral.

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Romina García Hermelo, profesora de Lengua y literatura, fue suspendida tres meses en su cargo en una escuela pública de San Luis.
Por Mariana Carbajal
En una decisión polémica, una profesora de Lengua y literatura de un colegio secundario de San Luis fue sancionada con una suspensión de 90 días, sin goce de sueldo, por promover en una clase de cuarto año la lectura de un libro, Hay una chica en mi sopa (Planeta, 2011), que narra la historia de una adolescente que se siente atraída por su profesora de alemán. El Ministerio de Educación de la provincia le aplicó la sanción luego de que un grupo de padres y madres cuestionaron el texto como “pornográfico” y un “atropello” a la educación de sus hijos. Varios alumnos y alumnas dijeron que les daba vergüenza leerlo en voz alta. Inmediatamente, los directivos de la escuela ordenaron el secuestro de los libros y los guardaron en un depósito del edificio escolar hasta que los padres los retiraran del establecimiento. La docente no tuvo oportunidad de defender la elección del texto. En diálogo con este diario, explicó que buscó cumplir con el abordaje transversal que plantea la Ley de Educación Sexual Integral. El episodio generó el lunes pasado una marcha de organizaciones sociales y sindicales en apoyo a la profesora. Tanto el gremio docente ASDE como la Secretaría de Género e Igualdad de Oportunidades de la CTA en San Luis salieron a respaldarla, repudiaron la actitud de las autoridades educativas –frente al planteo de los padres y madres– y advirtieron que se perdió una oportunidad de convertir “un desacuerdo en un acto educativo”. ¿Tuvo la sanción un carácter aleccionador frente a una docente que se ocupó de la educación sexual integral en una provincia donde de “ese tema” casi no se habla? ¿Pueden los padres y madres definir los contenidos que se traten en las aulas? ¿Cómo se pueden trabajar los lineamientos curriculares para la educación sexual en las distintas materias? A partir del caso de San Luis, expertas consultadas por Página/12 se explayan sobre el tema.

Modos

La profesora sancionada se llama Romina García Hermelo. Tiene 30 años y hace tres que es docente en el Colegio Nicolás Antonio de San Luis, más conocido como Bellas Artes, de la capital provincial. Es una escuela pública. Y por tanto laica. Sin embargo, en la sala de profesores hay colgado un afiche con el rostro del flamante Papa argentino, Francisco. García Hermelo tenía a su cargo la materia Lengua y literatura en el curso de 4 año “C”.
Hay una chica en mi sopa es de la joven escritora peruana Silvia Núñez del Arco Vidal, esposa del polémico periodista Jaime Bayly. Es su segundo libro. “En líneas generales el libro narra la vida de una adolescente que se enamora –al punto de obsesionarse– de su profesora y relata ciertas incertidumbres en su vida en general y en su sexualidad en particular”, describió la docente.
–¿Por qué eligió ese libro para ese curso? –le preguntó Página/12.
–En cuarto año los chicos y chicas tienen 15 y 16 años. Sinceramente creo que el libro es apropiado para esa edad. El año pasado lo usé y me fue muy bien, surgieron dinámicas interesantes. Y en caso de que no lo fuera para algunos padres, madres o incluso el equipo directivo, los modos fueron realmente injustos para mí. Creo que la situación podría haber sido tranquilamente solucionable en el interior de la institución. No es una lectura pornográfica, menos hace apología del uso de estupefacientes, como alegaron algunos padres. En la sanción que me aplicó el Ministerio de Educación no hay un informe técnico que afirme eso. El tema de la sexualidad circula en relatos de grandes autores de todos los tiempos, pensemos en eso. La historia de la chica protagonista es narrada de un modo fresco, es una lectura fácil y atrapa al adolescente. Te resalto que todos los años tengo alumnas que ya son mamás. Estas lecturas muchas veces disparan temáticas que los chicos aprenden del peor modo, por los medios, por Internet. Pienso en la Ley de Educación Sexual Integral, que propone un abordaje transversal a la hora de pensar la educación sexual, y desde la literatura la propuesta claramente es acercar lecturas a los chicos y chicas, en un marco de contención y apoyo, en este caso del docente, para que puedan reflexionar en torno de su sexualidad.

Sinvergüenza

El episodio que desembocó en la sanción comenzó a escribirse el 8 de mayo, cuando un grupo de alumnos de 4 “C” les plantearon a directivos del colegio que se “sentían mal” con el libro porque “la profe nos obliga a leer en voz alta y nos da vergüenza” y “nos pone un uno si no lo traemos y leemos”. También alegaron que les había dicho “que es natural que una chica se enamore de otra”, y que “no la cataloguen como lesbiana”. Ese mismo día, según surgen de las actas del colegio –a las que tuvo acceso este diario y confirmó la asesora pedagógica de la institución, Patricia
Echaniz– se ordenó a los alumnos dejar en depósito en dirección el libro para que lo retirasen sus tutores. Al día siguiente, 9 de mayo, los directivos convocaron a una reunión a padres y madres de los estudiantes de 4 “C” para hablar del tema. Una madre llegó a decir que con esa lectura el trabajo que ella había hecho en toda su vida, “en poco menos de dos horas, la profesora lo destruyó”, es “una sinvergüenza y se lo reconoce en su presencia, es una atrevida”. Los padres pidieron que se la sacara del curso. Alegaron que el libro es “pornografía”. “No está bien llevar esa lectura a chicos adolescentes, inculcarles política, sexo”, dijo otra madre. También se cuestiona que la docente “no crea en nada”, que haya pedido “investigar sobre el movimiento zapatista” y que respete la diversidad sexual. García Hermelo cuestiona que no haya sido invitada a participar ni en la primera reunión con los alumnos ni en la segunda con los padres, y que tampoco el colegio haya generado otra instancia de diálogo para poder hablar sobre los cuestionamientos hacia el libro y su persona. Niega que amenazara a los alumnos con ponerles un 1 si no lo leían.
García Hermelo hizo una presentación ante el Inadi porque entendió que fue discriminada por su forma de pensar y hasta de vestir. “No sólo los puso incómodos el libro, sino también cómo pensaba”, apuntó.

Sin defensa

La profesora fue informada de ambas reuniones luego de que tuvieran lugar, y le dijeron que podía hacer su descargo. Lo entregó el martes 14. “En ese momento en el colegio, mientras entrego la nota de descargo llaman del Ministerio de Educación para pedir mi DNI y dirección, o sea, la sanción la tenían antes de escuchar y leer la nota de descargo. Lo corroboro, ya que al otro día recibo la sanción de suspensión por 90 días, sin goce de haberes y me instruyen un sumario”, señaló. En la notificación de suspensión –a la que accedió Página/12– el Ministerio de Educación señala que el texto es “pornográfico” y “obsceno” y que “hace apología del uso de estupefacientes”. “No realizaron ningún informe técnico del libro, es decir, no mencionan argumentos sólidos o alguna evaluación seria sobre el libro. Es decir, el ministerio me sanciona en base a un acta de padres y el equipo directivo, sin mi presencia, o sea que no pude justificar la elección de la lectura”, objetó García Hermelo. “Antes de que entregara la nota de descargo, los padres salen en algunos medios y piden audiencia con el ministro de Educación, Marcelo Sosa. El ministro los atiende y decide proceder de ese modo. Me gustaría destacar que los padres no proponen una reunión conmigo, o sea, ningún padre se me acerca, como tampoco el equipo directivo para poder dialogar sobre esta lectura en el interior de la institución. Por otro lado, el ministerio avasalla mi derecho como ciudadana a la legítima defensa, para que pueda fundamentar pedagógicamente el libro. Me sacan del colegio como si fuera una degenerada, una violadora de adolescentes. Eso es lo grave”, consideró la profesora.
El lunes pasado se realizó una marcha frente al Ministerio de Educación para apoyar a la docente, en la que participaron “padres autoconvocados”, organizaciones gremiales y sociales. El martes, el ministro Sosa aceptó recibir a García Hermelo y le comunicó que el gobierno daba marcha atrás en el quite de sueldo impuesto en un primer momento. En la resolución N 73, fechada el 15 de mayo, en la que consta la sanción, quedó asentado que la jefa del Programa de Educación Obligatoria sugirió la suspensión por 90 días y la sustanciación del sumario administrativo “a los fines de preservar el orden institucional y llevar tranquilidad a la comunidad educativa”. El gremio docente Asde, de San Luis, se solidarizó con la docente y señaló que se avergüenza de las autoridades que, “en lugar de convertir un desacuerdo en un acto educativo, han enseñado a alumnos y padres el prejuicio, la intolerancia, el culto al pensamiento único y el irrespeto, además de la inequidad al condenar ferozmente a un docente altamente calificado, en su ausencia, sin darle el derecho de defensa que corresponde”.
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Deseo

Si intento plantear el problema del deseo como una formación colectiva es para poner en evidencia que el deseo no es forzosamente un asunto secreto o vergonzoso, como pretenden la psicología y la moral dominantes. El deseo atraviesa el campo social, tanto en prácticas inmediatas como en proyectos más ambiciosos. Para no confundir definiciones complicadas, propondría denominar deseo a todas las formas de voluntad de vivir, de crear, de amar; a la voluntad de inventar otra sociedad, otra percepción del mundo, otros sistemas de valores. Para la modelización dominante —aquello que llamo «subjetividad capitalística»— esa concepción del deseo es totalmente utópica y anárquica. Este modo de pensamiento dominante reconoce que es correcto asumir que «la vida es muy difícil, que hay una serie de contradicciones y de dificultades », pero su axioma básico es que el deseo sólo puede estar radicalmente separado de la realidad y que es inevitable elegir entre un principio de placer / principio de deseo y un principio de realidad / principio de eficiencia en lo real. La cuestión consiste en saber si no hay otra manera de ver y practicar las cosas, si no hay medios de fabricar otras realidades, otros referenciales, que no tengan esa posición castradora en relación con el deseo, que no atribuyan ese aura de vergüenza, ese clima de culpabilización que hace que el deseo sólo pueda insinuarse, infiltrarse secretamente, ser vivido en la clandestinidad, en la impotencia y en la represión. F. Guattari

Autodefensa!

el sabado vamos a estar dando una manito ahi! venite!

Fugando: La entrada de feliz cumple que la Diosa indiscutida del BDSM de Buenos Aires me dedico



gracias Lady Roxy por tus calurosas palabras

yo tambien te adoro por ser distinta a todas y siempre tan tan incorrecta


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A la abanderada de la LIBERTAD SEXUAL, militante activa, escritora, luddita y fóbica a la mediocridad.

    Dedicada a mi amada Leonor Silvestri, en su cumpleaños,  quien me dió un hijo canino cuadrúpedo que no lleva nuestra sangre pero si nuestra historia incomprendida cuando ladra a los que le temen.
Fugitivas   "De modo que Aureliano y Amaranta Úrsula aceptaron la versión de la canastilla,  no porque la creyeran, sino porque los  ponía a salvo de sus terrores."
Gabriel García Márquez,  "Cien años de soledad"  
  Mi conducta sexual no es de este tiempo ni de este lugar. El De Lorean, aquel auto de la película Volver al Futuro, aplicado a mi erotismo le erró muy mal a las coordenadas del "aquí y ahora". Sé que soy una incomprendida. Soy rara. Siento al mundo que me rodea como algo espantosamente común y mediocre. Pero también noto que algunas personas se sienten comprendidas por mí, aunque seamos muy diferentes. 
  La gente (vainilla o BDSM, da lo mismo) es tan incapaz de entenderme que prefiere demostrarme odio o fastidio antes que poner en evidencia los temores y los miedos que mi forma de ser les desnuda impiadosamente. La audacia para pensar y obrar siguiendo una determinación individual y singular rechazando lo anónimo del rebaño colectivo resulta ser una desgracia desde el punto de vista social. Aunque parezca una burla, la sociedad se defiende de un inexistente ataque mío. Y todo el tiempo es así.  Si supiesen la verdad, si tuvieran un registro de mi vida sexual, sé que muchos me mandarían a la hoguera. Algunos la saben, pues cometí muchos errores al darle mi confianza a personas que nunca la merecieron. Esos son los primeros en  hacer fila con la antorcha en la mano. Siento que soy una unicornia vulnerable a la destrucción. Para el común de las gentes, mi mundo es tan distinto que ni siquiera soy discriminada. No existo. No debo existir. Una suerte de fantasma de Canterville. Para algunos, soy de alguna forma u otra, interesante, hasta divertida. Para otros (muchos),  una amenaza.
   Sé que soy muy versátil para moverme en diversos ambientes: mi camaleonismo me hace entender varios idiomas sociales y sus jergas, sus medias palabras, sus falsas certezas. Sé como adaptarme a diversos hábitats, tal como lo comenté en otra columna. Pero el asunto que me trae entre manos hoy y que me hace escribir estos párrafos no tiene que ver con la adaptación sino con un sentimiento que a veces me invade relacionado con elhastío y el hartazgo. Ya no me importa mantener un parloteo intrascendente con personas para no decirnos nada. Ya no soporto las reuniones laborales ni tampoco a las madres del colegio. Casi no veo televisión, salvo música o documentales. Encuentro terriblemente estúpidas a la mayoría de mis compañeras de género, que han aceptado sumisamente el contentarse con las sobras de lo que debería ser el gran banquete sexual de sus vidas (como si estuvieran esperando a la próxima para vivirla plenamente). No me entretienen las diversiones y las pasiones de la mayoría de las mujeres de mi edad. Compenso mi rechazo hacia el mundo que me rodea regocijándome en cuidar a mis mascotas, leer mis libros o planear columnas para este blog.   
   Suelo escuchar a los que me relatan sus cuitas por propia voluntad o necesidad, sin juzgarlos. No soy de mostrar o compartir fotos propias ni de familia (sé que alguna vez pondré algunas fotos mías en este blog, pero no todavía). No me siento cómoda en ninguna casa ajena (literalmente) y en pocos lugares en donde me vea obligada a alguna interacción social. Casi ni recuerdo ni me preocupo ya por recordar los rostros de los que conocí o vi por única vez. No suelo saludar a nadie en la fecha de su cumpleaños, ni en los famosos “días” (el del padre, el de la madre, el del amigo, etc.). Tampoco invado la privacidad de nadie con preguntas inoportunas (no soy de hacer muchas preguntas). Pienso y obro de una manera que no podría ser jamás avalada por la media que me rodea pero tampoco por la mayoría de los cultores del BDSM local. Mi sonrisa clara y radiante es intraducible. Mi sexo, incomprensible, salvo para unos pocos que me conocen de verdad.
   Y con estas sensaciones presentes es que quiero hablarles hoy de Leonor, mi amiga Leonor, en esta semana, la de su cumpleaños. Leonor, con su brutal sinceridad, tan diferente a mí (es raro encontrar dos personas tan absolutamente opuestas en toda su forma de conducirse en la vida) pero a su manera, tanto como yo, una fugitiva. Y también tengo presente a mi adorada Flordelis, que tantas veces se definió como Flordelis en fuga.. y yo no entendía el porqué de la fuga. Fuga? Hacia dónde?. Ahora sí creo que después de años de conocerla, he empezado a comprenderla.

   Somos fugitivas que ponemos en evidencia demasiadas falsedades, que desafiamos a demasiados prejuicios. Fugitivas de un mundo que no nos pertenece pero en el que debemos insertarnos para sobrevivir. Ella, Leonor, con su feroz independencia a cuestas, su mundo queer, avanzando a dentelladas, creando su manada; enfrente yo, apegada a mi familia y mi vida hogareña, con mi sexualidad que late al ritmo del glamour de la femme dominante clásica. Pero ambas sabemos que no aceptaremos nunca "la versión de la canastilla" de la que hablaba García Márquez. Nosotras somos de las que buscamos verdades. Aunque duelan, siempre las preferimos antes que mentirnos para así estar a salvo de los terrores y las inseguridades que los demás viven de la única (y tan pobre) forma en que saben sobrevivir.

http://sadobyroxy.blogspot.com.ar/2013/05/fugitivas.html

Spinoza y el genero: conversaciones con Diego Tatián

A partir de un diálogo con la poeta Ana Arzoumanian entré en contacto con los materiales del filósofo Diego Tatián quien accedió a responder a algunas interregantes que se me planteaba en torno a Spinoza. Esta entrada es el registro de nuestro intercambio por el cual me encuentro muy muy agradecida:

formaba yo parte de un grupo de estudio y de intervencion que se llamaba posthumanxs donde tenia un amigo apreciado muy deleuziano y por ende lector de spinoza - a quien yo ya venia leyendo a instancias de otro esquizoanalista con quien realizaba un trabajo terapeutico-. estaba yo explicando cosas relativas al genero partir de una lectura de judith butler, del genero como ideal regulatorio, matriz de inteligibilidad y dispositivo de construccion de los cuerpos (en cuanto sexuados), las identidades, y por que no sus modos de afectacion (lo cual forma parte del proyecto de ludditas sexxxuales). y mi amigo me dice que a el le costaba mucho comprender no solo las luchas GLTB (con las cuales te aclaro no concuerdo mas que en el gesto de "justicia" aunque de ahi vengo - disto mucho de ser un cuerpo heteronormal lato sensu-) sino tambien las del feminismo porque para el lo importante eran los modos de afectacion, y no las taxonomias identitarias, que el no veia identidades sino potencias cuando percibia un cuerpo. y yo pense, macanudo, te lo concedo, pero la verdad estas casado con una preciosa mujer delgada y blanca, universitaria, femenina. tus modos de afectacion no dieron no digo para travesti, ni para cartonera, ni que hablar de varones.
en fin... y ahi comence a pensar (seguro que lo que viene esta todo mal expresado desde un Spinoza mas estrictamente aprendido), si la potencia aumenta por la capacidad de afectacion (tanto las alegrias pasivas como las alegrias activas- verse afectada por vs. afectarse con), se puede pensar que esos modos de afectacion o esas potencias en realidad en nuestro mundo (que desafortundamente no es el de Spinoza, digo desafortunadamente por esta desagradable tendencia a la mediacion biotecnica farmacopornografica) ya estan mediadas por el regimen biopolitico y el genero?

estoy intentando cruzar el genero como ideal regulatorio -me repito- que construye los cuerpos, las lecturas sobre los cuerpos, y los modos de afectarse que emanan de esos cuerpos hacia otros cuerpos con spinoza que
es uno de esos antepasados que nos ayudan a ser mas libres (la cita es de Tiqqun)

Respuesta de Tatián:

Hola Leo, a mí me parece que a diferencia de toda la tradición filosófica que puso en guerra el cuerpo y el alma (que para spinoza son lo mismo), hay en este caso un litigio que es interior al cuerpo. Desde cierto spinozismo diría que el cuerpo es sobre todo conservador: quiere seguridad, previsibilidad, regularidad, repetición…policía y comer y dormir a horario. El cuerpo tiene miedo. Quiere ver lo que ya ha visto, escuchar lo que ya escuchó y confirmar las rutas de siempre. Encontrar lo conocido, reconocer y huir de lo que no reconoce. Pero acá tienen razón deleuze-artaud: hay también un cuerpo no organizado, el deseo, que al menos está abierto a la novedad. El deseo está capturado siempre en el cuerpo organizado, con órganos, pero a veces más y a veces menos. Y creo que esta relación de proporcionalidad inversa (entre el cuerpo con órganos y el cuerpo sin órganos) tiene un vínculo con la política en sentido vulgar de la palabra. Lo que spinoza llama “democracia” (el único filósofo de la historia amigo de esta palabra), lo interpreto como una forma de vida colectiva donde la experimentación le gana terreno a la repetición. A mí me parece que el cuerpo se constituye siempre de manera mediada (por las antropotécnicas o lo que sea), y el “desarreglo de todos los sentidos” para encontrar el principio de intensidad -que está escondido o latente en toda criatura, me parece- es y ha sido siempre un trabajo (por la militancia, las drogas, el erotismo, la política, el arte, la filosofía, la mística y vaya a saber qué más).

Un cuerpo abierto (siempre igual a un alma abierta) en vez de un cuerpo cerrado, capaz de muchísimas afecciones y nuevas, en vez de pocas y siempre las mismas es lo que hace posible la eternidad misma. Al menos así pienso esa línea tan extraña de Etica V, “quien tiene un cuerpo apto para muchas cosas, tiene un alma cuya mayor parte es eterna”. Qué le habrá pasado de bueno a nuestro amigo el día en que pudo escribir algo así.

Sobre todo, apto para muchas cosas es, claramente, potencia, actividad, capacidad activa, pero también –y en estos días estoy tratando de pensar esto-, una capacidad “pasiva”. En la frase “capacidad de afectar y ser afectado”, lo más misterioso es la voz pasiva. ¿Ser afectado es una pasividad (una pasión) o una capacidad? Yo lo pienso así: soy capaz, tengo la capacidad de ser afectado cuando me abro a que algo (un libro, un ser, un animal, una idea, un cuadro…) haga algo conmigo. No es nada fácil eso. Ahí, me parece, se derrumba la dicotomía entre alegrías pasivas y alegrías activas, o las alía, las indiferencia.

Dos cosas vale plantearse: qué somos capaces de hacer con lo que nos cruzamos y nos afecta sin haberlo nosotros elegido (porque con eso algo hay que hacer, digo yo), y qué somos capaces de hacer para ser afectados por lo que no nos cruzamos.

En suma, me gusta tu equivalencia entre alegría activa y “verse afectado con”, que voy a interpretar en sentido político, conjuntivo: la alegría es más grande cuantos más son afectados por la misma alegría (el “con”, la “y”, en vez del aut… aut, la “o”, el “sin”, el “contra”…). La potencia es común: no presupone para su incremento la impotencia de otro, ni se nutre de tristezas ajenas.

La regulación por el género… Hay algo que Spinoza recuerda siempre: somos modos, no sustancias. Recuerda la finitud, el hecho de no ser causa de nosotros mismos. Podemos ser eternos (en realidad somos eternos) pero no infinitos. Sí modos más plenos y más abiertos al mundo.
 Creo que lo central de Spinoza es la prudencia. Su enseñanza para mí es que no es una pasividad sino un ciudado activo de lo que brota. Una vez se me ocurrió pensando en él que la cautela es la potencia de lo raro, y que eso trasciende las épocas. 


 
hola Diego:

ando procesando lo que me pasaste. lo entendi todo.
en cuanto a lo que decis de "¿Ser afectado es una pasividad (una pasión) o una capacidad? Yo lo pienso así: soy capaz, tengo la capacidad de ser afectado cuando me abro a que algo (un libro, un ser, un animal, una idea, un cuadro…) haga algo conmigo. No es nada fácil eso. Ahí, me parece, se derrumba la dicotomía entre alegrías pasivas y alegrías activas, o las alía, las indiferencia." Pienso en el riesgo de ser afectado pasivamente (porque los afectos puede ser tristes o alegres, no? entonces en esa voz pasiva existe el riesgo de abrirse a los poderes y ser afectada por ellos de triste manera (esa cuestion de hay tristezas inevitables pero el valor se lo damos nosotrxs).

 justamente me parece que aquí la voz pasiva (acompañada por el sustantivo "capacidad de") involucra una actividad y no una simple pasividad, o más bien la ruptura de la distinción. Y ahí está la cautela, que siempre es dislocación o invisibilidad respecto de los poderes. Según la entiendo, cautela es lo que nos orienta a qué abrirnos y a qué no. En el siglo XVII, iba la vida si lo que se decía era detectado en su intensidad; nada querían más quienes pensaban cosas extrañas que pasar desapercibidos y trabajar en el anonimato (no sólo Spinoza, también Hobbes o Descartes -que dejó por epitafio para su tumba la máxima, creo que estoica: "Vive oculto"). Un siglo más tarde se abre paso el espíritu voltaireano de enfrentar poderes directamente y gritando cosas a los cuatro vientos. En mi opinión hoy estamos más cerca del siglo XVII que del XVIII.

Por otro lado, concuerdo con la importancia de abrirse (todos los dias me repito potencia es capacidad de afectacion, mi ultimo esquizoanalista decia "hay que estar abierta a las sorpresas", el mundo inquietante donde vive el Don juan de castaneda no?)
a mi que me da un poco de fobias las multitudes y las unicas masas que me gustan son las secas  no se como conciliar esa cuestion de cuantos mas mejor (al fin de cuentas la manada es restringida en numero no?) los seres humanos suelen ser seres acomodaticios y poco elegantes, descomponen. Yo explico el verse afectado con como la inmanencia, esos dias donde una esta contenta y sin embargo no hay motivos (causas exteriores), sera eso el ser quiere perseverar en su ser? esa fuerza vital?

 Estoy de acuerdo en que la apertura nada tiene que ver con las masas (incluso puede tener la forma de la soledad). La idea de manada es muy linda, creo que recoge la noción epicúrea de "amistad" -y la distancia de la política en sentido corriente. Pero hay una tradición hegemónica en los filósofos de Platón en más con la que Spinoza rompe: la misantropía. Me gusta mucho su enseñanza "non ridere, non lugere, neque detestari, sed intelIigere". Creo que lo más misterioso es esa paradoja que conjunta cautela y deseo de otros. En esa encrucijada se juega mucho del spinozismo.

"La regulación por el género…" Spinoza me gusta justamente por eso porque somos modos, pero nuestro deseo esta cooptado de tal manera que no podemos afectarnos mas que con aquello que los poderes dictan? (ojo, no estoy hablando de la emancipacion del deseo. sino de como construir otros deseos, deseos que permitan salir al encuentro de aquello inquietante, abyecto, praeclaro)
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Sí, para mí ética es eso, construcción de lo que no hay, curiosidad, y también emancipación de aquello por lo que estamos cooptados 

"Caute".si, las lineas de fuga tambien pueden ser lineas de muerte. pero de tanto en tanto hay que echar dinamita para que brote algo dentro no?
Sí, de tanto en tanto. Pero el brote sale donde uno menos se lo espera y requiere mucha atención 

moral vs etica

Diferencia entre moral y ética

En una moral tenemos la siguiente operación: usted hace algo, dice algo, usted lo juzga por sí mismo. Es el sistema del juicio. La moral es el sistema del juicio. Del doble juicio: usted juzga por sí mismo y es juzgado. Los que tienen un gusto por la moral son los que tienen un gusto por el juicio. Juzgar siempre tiene una instancia superior al Ser, implica siempre algo superior a una ontología, implica siempre un más que el Ser: el Bien que hace ser y hace actuar es el Bien superior al Ser; es lo Uno. El valor expresa esa instancia superior al Ser. Entonces, los valores son el elemento fundamental del sistema del juicio.

Ustedes se refieren siempre, para juzgar, a esa instancia superior al Ser.

En la Ética es totalmente diferente; usted ya no juzga. De cierta manera usted dice: "cualquier cosa que usted haga, sólo tendrá lo que se merece. Alguien dice o hace algo; usted ya no lo relaciona con los valores. Más bien se pregunta ¿cómo es posible eso? ¿cómo es posible de manera interna?. En otros terminos, usted relaciona la cosa o lo dicho al modo de existencia que implica, que envuelve en sí mismo. ¿Cómo hay que ser para decir eso? ¿Qué manera de ser implica? Usted busca los modos de existencia envueltos, y no los valores trascendentes. Es la operación de la inmanencia.

El punto de vista de una ética es: ¿de qué eres capaz?¿qué puedes? De donde vuelvo a esta especie de grito de Spinoza: ¿qué es lo que puede un cuerpo? No sabemos de entrada qué es lo que puede un cuerpo. No sabemos de entrada cómo se organizan y cómo estan envueltos los modos de existencia en alguien.

Spinoza explica muy bien tal cuerpo o tal otro cuerpo, nunca se trata de un cuerpo cualquiera. Es lo que podés vos.

"En medio de Spinoza", clase de Deleuze, Editorial Cactus